20150723

Danzando bajo la luna

Bajo la luna de tu sonrisa se escondía un mundo de ilusión. La perfecta melodía de una historia conectada a cada paso de tu mejor coreografía. Esa luna, bajo la cual se albergaba tu belleza. Entre oculta entre la gente, como la luna se resguarda tras las montañas. Como el sol que amanece con cada carcajada. Cada sonrisa provoca una risa porque no es sino tu risa el objeto de mi sonrisa. Efímero. Intenso.

Un camino corto. Sin demasiadas curvas, quizás aburrido y previsible. Carreteras americanas. Autopistas españolas. Elevado precio para tan corto trayecto. Pero qué final. Las curvas tras el pago, de esas que no dejan indiferente. Al final de cada recta, un precipicio de emociones. Un paisaje precioso para fotografiar, con la luna al fondo. Pero la fotografía no encontró su flash. Se quedó sin su sonrisa. El pintor perdió el pincel, el escultor se quedó sin busto. Tras cada curva un nuevo vaivén de emociones hasta la siguiente. Un puerto serpenteante, no demasiado pronunciado y tampoco excesivamente largo.

Bailando al mismo son. Al que marcaba quién sabía. Al que marcaba quién quería. Momentos imborrables. Instantes eternos. Paladeos impestañeables. Tiempo que no se pierde. Pero que tampoco se encuentra. El principio final. Final empezado, por empezar. Punto y...

20150722

Hola, soy tu almohada

Hola. ¿Eres tú? Otra vez aquí tú y tu cabeza. A ver cuándo nos cortamos el pelo. Pero si te lo cortas lávatelo bien que luego me dejas con tus minipelitos clavados y estoy semanas hasta que me los quito ¡Echa para allá, que me aplastas! Deja de abrazarme como a quien tú y yo sabemos. Pero, por favor, lo que sí te pido que no hagas es… ¡volver a babearme! Por favor, que luego tampoco me secas, me dejas ahí al aire y descubierta durante todo el día mientras tú vives historias apasionantes. Mientras escribes tu vida sin que yo pueda desencorsetarme de esta funda que me pones. Que,  por cierto, ni siquiera me preguntas si me gusta. Y aun así, pese a todo ello y aunque me maltrates para quitarme el polvo…tengo que escucharte.

Pues bien, que sepas que se ha acabado y que esa cabecita tuya va a dejar de ser segura. Un libro abierto, un diario encontrado, un cura saltándose el secreto. Tengo un don, te leo el pensamiento. Sí, a ti. No sé de qué te extrañas con lo que te pesa la cabeza. Y si te preguntas porqué te despiertas con esos pelos muchos días… no hace falta que vayas muy lejos. Presente, he sido yo. Es que te pones muy pesado cuando tienes calor, me aplastas con tus sollozos y me agitas cuando las traes. Y además ni se presentan, las muy… En fin, que soy yo, tu estupenda almohada. Comprometida con Morfeo, no hay Dios que nos separe.